Pienso en el diario. Pienso en ella, en él. Pienso en el gato y en su padre. La vida se ha complicado, la niña está molesta. Sus sueños se marchitaron bloqueando cada aspecto de su vida. Está renuente.
Ha descubierto algo: jamas podrá vengarse. No podrá volver, está atrapada en su podrido corazón.
Los ojos de la niña sangran, manchando el lienzo donde pertenece.
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