Frente a la caja de nuevo, viendo pasar rostros sin fin. No tienen forma, no tienen sentidos. Es como un desfile de figuras desiguales y similares.
La sangre corre por mis venas como hielo puro, rígido y quebrantable; el sonido se ha evaporado igual que el llanto. Ya no somos dos. Mi habitación está fría, mientras que el resto de la casa es cálida. El confort ha huido, el amor se quebró. El cielo se ha nublado indicando que algo anda mal, entonces comienza a llover. Las paredes escurren inundando mi pieza. El agua es tibia, llega a mis pies, continua en mi cintura y luego me invade por completo.
Mis lagrimas han desaparecido.